No me repercutas tus costes online
Miércoles, Diciembre 30th, 2009Imagino que por deformación profesional, soy un asiduo de las compras online. Una de las cosas que mas habitualmente compro son entradas, ya sean de cine, fútbol, espectáculos, lo que sea.
De hecho, imaginarme haciendo cola en unas de esas filas interminables para ir a ver cualquier cosa me genera escalofríos, por lo que considero que es uno de los servicios que mejor funciona online: yo elijo cuando, donde, a que hora y cuantas; tu pon el espectáculo.

Sin embargo, me mosquea profundamente el hecho de tener que pagar un sobre coste por hacerme yo mismo toda la gestión de venta de la entrada. Ya no digo que me cueste menos comprar una entrada online que hacerlo en taquilla, digo que no me cueste mas.
Acabo de comprar un par de entradas de cine. He pagado mas de un 10% del precio de la entrada en concepto de “gestión”. Gestión de qué me pregunto, si aquí el único que gestiona es el usuario.
Es como si al comprar una entrada en taquilla, te repercutieran también los costes del salario de la señorita que te atiende, su seguridad social y los gastos de luz de la taquilla, como un extra al precio de la entrada. Por supuesto esos costes ya están incluidos en el precio de la entrada, no son un sobre coste.
Pues online no. El usuario busca el cine, la sesión, la butaca, paga la entrada, ahorra costes al cine en personal porque no hace falta que nadie le atienda para comprar la entrada, y de premio, un 10% por gastos de gestión.
Hace un par de semanas vi que Kinépolis descontaba 1€ por hacer la compra online. Pero luego ServiCaixa te vuelve a meter los “gastos de gestión” o sea, que lo comido por lo servido, con lo que al usuario se le queda la misma cara de “me están cobrando por nada”.
¿Por qué no hacen esos arreglos entre la entidad de venta y la del espectáculo y el usuario paga lo mismo online que en taquilla?
Así no hay manera de potenciar el comercio online si resulta que online es mas caro que offline.


El dinero no va a llegar al mercado. Se va a quedar en las grandes cuentas interbancarias para tapar sus agujeros, no los nuestros.



