Siguiendo el post del otro día de marcas que me fidelizan, hagan o no trabajo de fidelización, ayer me dió por plantearme empresas de las que siendo cliente habitual, no hacen absolutamente nada por fidelizarme, ya no sólo de forma activa sino también de forma pasiva.
Y no hablo de malas experiencias concretas con una marca sino empresas de las que soy cliente y parece no importarles demasiado, haya tenido o no problemas con ella.
Hoy por hoy, cambiar de marca es tan sencillo que las empresas deberíamos plantearnos mucho más en serio la forma en la que mimamos a nuestros clientes, porque esto no es una cuestión de grandes marcas sino de cuidar lo que supuestamente ya tienes: tu cliente.
Y no hablo de no tratarlos mal, hablo de realmente cuidarlos. A menudo uno tiende a pensar que los clientes sólo quieren mejor precio, pero realmente no es así. Yo como cliente no tengo problema en pagar más por un producto o servicio si tengo otros factores que balancean el factor precio, como la atención, la cercanía, la personalización o los incentivos.
Bueno sin más, aquí va mi lista de empresas que no me fidelizan nada y deberían hacerlo:
Su operativa web es un desastre: no hay forma de navegar 100% compatible fuera de IE, operaciones que se cursan online y no se realizan, caídas constantes de su plataforma, supuestas promociones online que nunca realizan, no hay forma que respondan un formulario entre otros detalles.
Su atención telefónica, para no hacer mucha sangre, digamos que es nefasta. Hace 6 meses solicité un cambio de cuenta en la domiciliación. Tras 2 llamadas y tres facturas aún no han sido capaces de cambiarla.

Utilizo Hotmail desde tiempos inmemoriales, pero siempre he considerado que todo es una mezcla de cosas que nunca sabes que estás usando realmente y que no (Hotmail, MySpace, Messenger, un portal caótico lleno de cosas). Constantes cambios de usos, nombres, interfaces que hacen que nunca te acostumbres a él.
Telefónica sobre la misma línea me ofrece mas velocidad y me dicen que es imposible. La atención y la resolución de problemas administrativos es un odisea. Cambiar el titular de un ADSL es como hacer un viaje al Tibet en bicicleta.