Incubando proyectos

29 julio 2008 - Publicado por Jorge Arévalo

Imagino que cada uno tiene su forma de organizar los proyectos y desechar las buenas cosas de la morralla que se suelen acumularse en las zonas creativas de la mente.

En lo personal, me gusta asimilar un proyecto durante algunos días, pasarlo a “papel”, que en realidad son ceros y unos porque me gusta tenerlo todo en digital y accesible desde cualquier sitio, y olvidarme de él durante algún tiempo.

Si al cabo del tiempo, al volver a él, sigue teniendo sentido, lo considero como válido, no bueno, pero si válido. Entonces paso a comentarlo con mi círculo, ver si tiene alma, si es viable y empezar a tener feedback sobre el mismo.

Desde ese momento es como si el proyecto tuviera vida propia y dejara de ocupar espacio creativo en la mente y pasara a la fase productiva que para mi, es menos cansada.

Hay cosas que ni siquiera llegan al papel por son desechadas de antemano; el papel es sin duda la primera criba: cuando hay que definir un proyecto en diez líneas.

El caso es que tengo en mente dos nuevos proyectos de negocio y la redefinición de un antiguo proyecto que por diversas circunstancias no he podido seguir como debería haber hecho, que me tiene algo cargada la mente de conceptos e ideas que necesito colocar en su sitio.

Curiosamente las vacaciones para mi suelen ser un buen tiempo para este proceso de incubación que espero que las olas del mar consigan ordenar.


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